sábado, 23 de mayo de 2015

Un día nos animamos a ser libres





Juntamos todos los miedos y desconfianzas. Las pusimos sobre la mesa. Y con lágrimas de amor les dijimos adiós.
Nos curamos y nos abrazamos, lloramos, reímos y fuimos.
No nos importaron las condiciones que nos ponían de afuera. Nos escuchamos y fuimos libres.

Ese día empezamos a amarnos  incondicionalmente, no porque alguno resigne algo para el otro, sino porque todo está a la vista. Porque nos amamos y el amor es libre también. 



miércoles, 25 de marzo de 2015



No tenemos nada más que hacer, ni nada más por decir.
Estamos perdidos en la oscuridad.
Escuchamos el llanto de las luciérnagas, que ya no brillan, y sólo desean morir. 
Entonces llegás de la nada, y sos la luz que se filtra en nuestros ojos.
Te abrazamos pero no sentimos tu calor.
¿Qué pasa con el mundo que va para atrás?
¿Podremos soportar tantas muertes y el frio de la humanidad?

No me exigan más de lo que quiero dar.
Tu controlas el mundo y la hora yo solo quiero sentir el aire entrar y llenar mis músculos. 
Se te apaga el verano, y tus genitales cuelgan a lo lejos. 
Me da asco la incertidumbre de tus besos. 
Me siento retroceder otra vez. 
Te voy a llamar para que me cuelgues el teléfono y así tener motivos por el cual llorar. 
Me quiero a costar a dormir días y noche y sentir que nada es pleno, pero no puedo porque mi vida va bien.



martes, 10 de febrero de 2015




Si juntamos la sabanas de la cama, las atamos y las elevamos más allá de nuestras cabezas, tendremos un fuerte en donde escondernos cuando el dueño venga a cobrarse el alquiler.
Ocultos bajo las mantas, entre nervios y risas cómplices escucharemos los nudillos en la puerta vibrar. 
-Hacé silencio. Me vas a decir. Y yo achinada te voy a mirar acostada en el colchón que es nuestro piso de esta nueva casa, que es nuestra y está dentro de la antigua casa que nunca fue nuestra, aunque así nos hicieron creer una vez. 



martes, 3 de febrero de 2015

En la cama no se dice te amo




Cuando nos chupamos. Cuando corremos desnudos por las más lejanas galaxias, escondidos de la patrulla que tiñe las estrellas de rojo y azul. Sin horizontes vomitamos agujeros negros. Se tragan la tierra y no existimos más. Desaparecimos en un orgasmo infinito.



sábado, 31 de enero de 2015




Los sueños que una vez soñé, fueron cuentos que una vez alguien me contó.
Y las historias que me decías desaparecían de tu memoria.
El niño que fuiste está en mi. Los recuerdos que te pertenecen ahora son mios.
Y quién más va a saber de vos todo lo que yo sé.
La plaza y la pelota, el grupo de amigos, los celos, los cambios, el miedo, la angustia, la desesperación.
No pudiste cambiarme porque te esforzaste demasiado.
No pudiste cambiarme porque querías cambiarme.
Yo sigo siendo la persona que vos no conoces. Y dejo de lado todo eso que crees creer que soy.
En el odio y la culpa que me encarna soy lo más hermoso que me pasa.
Tengo miedo de perderte cuando el sol florece. Entiendo con la salida de la luna que te fuiste, que te eché, que te obligué a dejarme.
Yo te amé y vos solo querías cambiarme.
Pensaste que en mi podías amarte y terminaste suicidándote.
La sangre que no corre se convierte en llanto. Ahora el llanto se convierte en sangre que recorre cada costilla de mi cuerpo. Las marcas se mueven a lugares más ocultos. Vos ya no conoces mi tetas.
Somos un pasado que se repite y un futuro sin futuro, en otros sexos, en otras camas.
Ya no te veo llorar a la mañana, ni gritar el fin de semana.
Vos nunca me amaste. Sólo buscabas amarte.



viernes, 2 de enero de 2015



Te amo tanto que me duele el cuerpo.
Te amo tanto que me quiero morir.
Pensaba hace unas semanas tirada en el piso drogada.
me hice un bollo y me apoyé contra la pared. Lloré abrazada a mis rodillas.
Corrí desesperada a la habitación que no estaba como está ahora. Abrí el placard y busqué alguna prenda que quedara olvidada. 
Tiré todos los pijamas y recordé mi plan de que no quedara nada tuyo en mi casa. 
Todo lo que tenía era un calzoncillo rojo y gris que había usado como pantalón para no manchar las sábanas de sangre. 
Me proyecté a la noche de la mancha y lloré más fuerte. 
Sos la manche de sangre más triste que me tocó ocultar.



viernes, 5 de diciembre de 2014

Hoy te necesito




En la noche

En la densidad del calor

El pegote de los cuerpos pesados
En la birra y la charla hasta la madrugada.
En la caminata de regreso a casa.
En la caricia continua de la cama.
Esa que va perdiendo fuerza hasta dormirse.
En lo absurdo de tu desnudez.
En lo absurdo de tu nariz.
En lo absurdo de tu vellosidad.

Me contó, él, que te vio en la esquina de casa.
Yo deduje rápidamente el porqué de tu presencia ahí,
Nada tenía que ver conmigo. Con nosotros. ¿Cuál nosotros?

En el olvido de tu ego.
En la presencia de tus demonios.
En tu irritabilidad.
En tu no entenderme.
En tu ser, que no quiere ser.

Antes te había pensado cruzando 9 y 53. “Hoy te necesito” decía la canción.
Y tus manos se marcaron en ardor por mi espalda.

En la desprotección.
En el olvido.
En algún beso.


En las ganas de ser con vos lo que no se ser. Quiero ser.