viernes, 27 de enero de 2017



Te tendría que haber seguido. Caminar atrás tuyo cuando pasaste por adelante mio y bajaste la cara.

Caminar a un poco de distancia y ver a donde vas, qué hacés, con quién te juntas. En silencio. Seguirte y que te des cuenta, seguirte igual. 

Te tendría que haber perseguido y hacerte sentir tan triste que te den ganas de llorar. Que no sepas como reaccionar. Que te pongas incomodo, que te asustes. 

Me quede sentada y te dejé pasar. Lo felicito, le dije a mis amigas. 

Esa es la diferencia que yo soy mina y te respeto y vos sos tipo y no. 

lunes, 8 de febrero de 2016

Octubre




Siento una desesperación emocional que me carcome la cabeza. Lo que no hice, lo que tengo que hacer, la plata, las elecciones, la vida, un proyecto, miles de ideas, la vergüenza de ser.
La cadena rota del baño que no ayuda en nada a que mi vida tengo un respiro de tanto agotamiento mental.
La falta de comida que hidrate mi existencia, la panadería que engorda y adicta. El perro que volvió del parque hecho una mugre escalofriante y se acuesta sobre un acolchado blanco. Percudido si, pero blanco al fin.
Pienso en la libertad, en como ser libre en que me hace falta, me olvido de lo que tengo, quizás niego ese pensamiento porque en realidad no tengo nada.
Quizás la comodidad es aburrida y la vida necesita más sacrificio físico que emocional.
Me muevo o me quedo quieta?
Me ahogo o me convierto en un ser de hacer.
El arte me cuesta, la expresión me cuesta, ser algo me cuesta pero no ser nada me ahoga.
La libertad de los padres es necesaria pero necesario es también el apoyo y el amor.
Qué hago con tantas ideas y a la misma vez tanta paja?
Cómo se empieza de cero cuando uno ya empezó tantas veces?
Estoy destinada a la depresión?
Octubre es ese mes del año en el que solo pienso en morir, pero así mismo le temo tanto a la muerte, a perder el control.
Extraño mucho a Vicki, a sus respuestas efímeras, a su retórica.
Además de pobre perdí 50 pesos, que claro no van a cambiar mi vida.



Contemplación



"No te puedo soltar, no te puedo, no quiero."



Tu recuerdo es invasivo y vos bien sabés que nunca me gusto sentirme invadida (¿sabés?), será mi luna en Aries o algún mambito de la infancia.
Sea como fuera seguís invadiendo mi mundo, seguís metiéndote en mi casa, me usurpas la cama y me revisas los cajones.
No entres a mi facebook, no leas mis mensajes, no busques en mis carpetas. Eso no es amor te dije, y te fuiste.



jueves, 23 de julio de 2015

Esto no es el final



Me desperté aturdidx entre malos sueños, sábanas desprolijas, un perro que acapara toda la cama y un nido de persona contracturadx y asustadx.
Estoy buscándote pero no quiero encontrarte por lo pronto, me gusta buscarte.
No te extraño pero tengo ganas de pensarte.
Todo eso que nos mata y nos elimina unx del otrx, me atrae en pensamiento.
A veces sueño que entrás por la ventana y me ves vivir mi vida normal. Llorás desconsoladx y no queda mucho que hacer.
Yo sé que haces y vos nada sabes de mi.
Cada tanto juego a escribirte cartas de amor pero no me salen muy bien y quedan perdidas.
La verdad es que nunca fuiste el centro de mis escrituras.
Mientras te hablo le hablo a alguien más. Y así todxs sienten un poco ese cosquilleo de leerse.
Me gusta escribir lo que siento que siento, lo que creo que creo y lo que quiero querer.
No sé si es la voz rasposa de prietto o su mal inglés.
No sé si es que ahora estoy solx y un poco te stalkeé pero estás inundando mi casa y eso me asusta bastante.
Por eso voy a cerrarte en estas lineas desprolijas pero muy concretas en mi cabeza (no la tuya) y negarte un tiempo más.

jueves, 11 de junio de 2015

No más dibujitos en la tele



Llegué a casa y había dibujitos en la tele.
No pude no dejar de sentir que eras vos que abrías la ventana , que corrías la cortina, que no tendías la cama. 
Que me esperabas con lagañas pegadas y manchas medias borradas.
Estabas nublada y tu risa se escuchaba lejana. 
Estabas pegada en una parte de mis ojos, me froté con fuerza y ambas manos para que te vayas. 
No son dibujitos me decías. Tu voz se escuchaba enlatada. ¿Como no veías esto?
Hice un zapping confuso,
apague la tele
No más dibujitos, me dije.

Y hace tiempo que no sé de vos. 




sábado, 23 de mayo de 2015

Un día nos animamos a ser libres





Juntamos todos los miedos y desconfianzas. Las pusimos sobre la mesa. Y con lágrimas de amor les dijimos adiós.
Nos curamos y nos abrazamos, lloramos, reímos y fuimos.
No nos importaron las condiciones que nos ponían de afuera. Nos escuchamos y fuimos libres.

Ese día empezamos a amarnos  incondicionalmente, no porque alguno resigne algo para el otro, sino porque todo está a la vista. Porque nos amamos y el amor es libre también. 



miércoles, 25 de marzo de 2015



No tenemos nada más que hacer, ni nada más por decir.
Estamos perdidos en la oscuridad.
Escuchamos el llanto de las luciérnagas, que ya no brillan, y sólo desean morir. 
Entonces llegás de la nada, y sos la luz que se filtra en nuestros ojos.
Te abrazamos pero no sentimos tu calor.
¿Qué pasa con el mundo que va para atrás?
¿Podremos soportar tantas muertes y el frio de la humanidad?

No me exigan más de lo que quiero dar.
Tu controlas el mundo y la hora yo solo quiero sentir el aire entrar y llenar mis músculos. 
Se te apaga el verano, y tus genitales cuelgan a lo lejos. 
Me da asco la incertidumbre de tus besos. 
Me siento retroceder otra vez. 
Te voy a llamar para que me cuelgues el teléfono y así tener motivos por el cual llorar. 
Me quiero a costar a dormir días y noche y sentir que nada es pleno, pero no puedo porque mi vida va bien.



martes, 10 de febrero de 2015




Si juntamos la sabanas de la cama, las atamos y las elevamos más allá de nuestras cabezas, tendremos un fuerte en donde escondernos cuando el dueño venga a cobrarse el alquiler.
Ocultos bajo las mantas, entre nervios y risas cómplices escucharemos los nudillos en la puerta vibrar. 
-Hacé silencio. Me vas a decir. Y yo achinada te voy a mirar acostada en el colchón que es nuestro piso de esta nueva casa, que es nuestra y está dentro de la antigua casa que nunca fue nuestra, aunque así nos hicieron creer una vez. 



martes, 3 de febrero de 2015

En la cama no se dice te amo




Cuando nos chupamos. Cuando corremos desnudos por las más lejanas galaxias, escondidos de la patrulla que tiñe las estrellas de rojo y azul. Sin horizontes vomitamos agujeros negros. Se tragan la tierra y no existimos más. Desaparecimos en un orgasmo infinito.



sábado, 31 de enero de 2015




Los sueños que una vez soñé, fueron cuentos que una vez alguien me contó.
Y las historias que me decías desaparecían de tu memoria.
El niño que fuiste está en mi. Los recuerdos que te pertenecen ahora son mios.
Y quién más va a saber de vos todo lo que yo sé.
La plaza y la pelota, el grupo de amigos, los celos, los cambios, el miedo, la angustia, la desesperación.
No pudiste cambiarme porque te esforzaste demasiado.
No pudiste cambiarme porque querías cambiarme.
Yo sigo siendo la persona que vos no conoces. Y dejo de lado todo eso que crees creer que soy.
En el odio y la culpa que me encarna soy lo más hermoso que me pasa.
Tengo miedo de perderte cuando el sol florece. Entiendo con la salida de la luna que te fuiste, que te eché, que te obligué a dejarme.
Yo te amé y vos solo querías cambiarme.
Pensaste que en mi podías amarte y terminaste suicidándote.
La sangre que no corre se convierte en llanto. Ahora el llanto se convierte en sangre que recorre cada costilla de mi cuerpo. Las marcas se mueven a lugares más ocultos. Vos ya no conoces mi tetas.
Somos un pasado que se repite y un futuro sin futuro, en otros sexos, en otras camas.
Ya no te veo llorar a la mañana, ni gritar el fin de semana.
Vos nunca me amaste. Sólo buscabas amarte.



viernes, 2 de enero de 2015



Te amo tanto que me duele el cuerpo.
Te amo tanto que me quiero morir.
Pensaba hace unas semanas tirada en el piso drogada.
me hice un bollo y me apoyé contra la pared. Lloré abrazada a mis rodillas.
Corrí desesperada a la habitación que no estaba como está ahora. Abrí el placard y busqué alguna prenda que quedara olvidada. 
Tiré todos los pijamas y recordé mi plan de que no quedara nada tuyo en mi casa. 
Todo lo que tenía era un calzoncillo rojo y gris que había usado como pantalón para no manchar las sábanas de sangre. 
Me proyecté a la noche de la mancha y lloré más fuerte. 
Sos la manche de sangre más triste que me tocó ocultar.



viernes, 5 de diciembre de 2014

Hoy te necesito




En la noche

En la densidad del calor

El pegote de los cuerpos pesados
En la birra y la charla hasta la madrugada.
En la caminata de regreso a casa.
En la caricia continua de la cama.
Esa que va perdiendo fuerza hasta dormirse.
En lo absurdo de tu desnudez.
En lo absurdo de tu nariz.
En lo absurdo de tu vellosidad.

Me contó, él, que te vio en la esquina de casa.
Yo deduje rápidamente el porqué de tu presencia ahí,
Nada tenía que ver conmigo. Con nosotros. ¿Cuál nosotros?

En el olvido de tu ego.
En la presencia de tus demonios.
En tu irritabilidad.
En tu no entenderme.
En tu ser, que no quiere ser.

Antes te había pensado cruzando 9 y 53. “Hoy te necesito” decía la canción.
Y tus manos se marcaron en ardor por mi espalda.

En la desprotección.
En el olvido.
En algún beso.


En las ganas de ser con vos lo que no se ser. Quiero ser.


martes, 21 de octubre de 2014

De la vida que me apropié ya no queda nada



Manuela se acostó en la cama cuando te fuiste a trabajar. No fue el primer día fue el segundo. Yo todavía estaba asustada y movilizada. Todavía me sangraba la vida que no era mía pero que me apropié.

Un año después Manuela no está.


Manuela, que entendía la angustia que ocultaba en la televisión, se acostó a mi lado y me dio calor. Ya no tenía fiebre, ni temblaba. Ya no me dolía el útero, ni pensaba en cuantas pastillas me quedaban.

Un año después vos tampoco estás.


Manuela entendió más de lo que vos y yo pudimos comprender. Ella sintió más de lo que expresábamos. La dejé subir a la cama y la acaricié. Ella solo se recostó a mi lado y dejó que la acariciara tristemente mientras las primeras lágrimas caían una atrás de la otra, lentamente pero con el peso de un río con marea.

Un año después todavía lloro la vida que no era mía pero que me apropié.

lunes, 29 de septiembre de 2014






Lloro como la lluvia que cae en primavera en esta ciudad cuadrada y gris y verde también, más cementosa pero llena de árboles que dan alergia. No puedo respirar porque amo, porque pierdo. Porque no sé vivir bien cuando el tilo entra por la ventana e inunda de esporas la cama y la alfombra de la pieza en la que duermo. Entra neblina por la ventana de la cocina a la noche, madrugada antes que el sol salga. Y se nubla de golpe, de nuevo. Y otra vez llueve sin sentido en esta ciudad. No escapo porque ya me perdí, otra vez. Como esta lluvia que vuelve a empezar de cero. Nunca dejo nada y a la vez lo dejo todo a medias, claro porque no sé vivir bien.
 


jueves, 18 de septiembre de 2014



¿Te acordás, quizás, cuando te robé el primer te amo? Yo huí antes de que algo pasara pero no sin antes mirarte profundamente a los ojos. Eran las seis de la mañana, habías llegado borracho y fumado. Nos saludamos con un beso casual.
¿Te acordás ese sábado que viniste a las seis de la mañana? Siempre había odiado los boliches. Y varias veces rozaste mi mano con tus dedos.
Me pediste qué te haga un café. Y claro, yo, tenía un novio formal. Esa noche me volviste a besar, estuvimos juntos hasta la madrugada dando vueltas en la cama. La cara de envidia que pusiste. Me acuerdo que esa vez no cogimos ¿Te acordás, no? Nos dormimos en mi pieza y no en el colchón que estaba en el comedor. Y aunque fue la primera vez que te veía sola, te esperé en pijama. Eran las seis de la mañana y vos llegabas a mi casa esperando descifrar que había sido ese roce de la tarde. Lo recuerdo, otra vez no cogimos.
A la hora el beso te lo di yo ¿Te acordás que atrás de la desayunadera de mi ex cocina quisiste besarme? Creo que te acordás más cuando te pregunté si querías ser mi novio. A las siete sin duda te bese.
¿Te acordás cómo dos años después me reprochaste cada vez que te robé tu momento? A las trece te fuiste corriendo a tu casa y a las quince nos encontramos en la parada del colectivo. ¿Te acordás que trataste de besarme y yo te corrí más de una vez la cara? Ese cruce de miradas.
Era tu dialogo y te lo robé otra vez. Igual nos dormimos recién a las diez.
En el colectivo me acariciaste la espalda a escondidas. Habías comido una hamburguesa en un puestito a la salida de un boliche del centro. Cruzamos la mínima cantidad de palabras posibles. Yo, que en ese momento cantaba no tomaba, ni fumaba. Hablábamos con otras personas y creo que sólo una vez nos miramos a los ojos.


lunes, 15 de septiembre de 2014




No, no te voy a llorar. Confieso igual que algo de ganas me dan. Pero siento en algún lugar, léase corazón o alma o qué se yo, que llorarte es sólo una mala interpretación del adiós. De tu adiós.
Fantaseé  con que sea eterno y nuestro, infinito y continuo. Pero la realidad es que no somos capaces de soportar tanta miseria. Tanto egoísmo.
Entiendo que el adiós de una persona es sólo el crecimiento de nuestra alma.
Entiendo que el dolor en el adiós de alguien es consecuencia del sentido de pertenencia que tenemos sobre el otro. Entiendo todo eso. Entiendo que no deba dolerme tu adiós, mi adiós, nuestro adiós.
Fuiste, hiciste sentiste todo lo que debías. Me diste todo lo que quise aceptar. Te amé y me amaste, fue real y existió.
Entiendo, también que tenemos que aprender de nuestro adiós. Porque yo no soy tuya. Y vos no sos, ni fuiste mío. Por eso, estas lágrimas que golpean con fuerza mis piernas, son absurdas.
El amor es tan tóxico, nos convierte en todo eso que decimos odiar. No ves cómo nos envenena de mierda el alma. Nos tapa la realidad. No me digas que soy cruel. Porque si, prefiero que sea amor real. El que desea que seas libre y no el que cree que le perteneces.

Te amo en el adiós que me dejás. Porque sé que es el más grande acto de amor irte.



viernes, 22 de agosto de 2014

I love you but you're freaking me out




El sol de verano no es el mismo que el de invierno.
El sol de las 14 no es el mismo que el de las 18.
El agua en tu boca que estaba en el vaso no es la misma agua que ahora yo tomo.
Los lunares de ayer no son los mismos que los de hoy.
La primera fotografía ya pasó. Y ahora ya no sé.

El tiempo corre, yo lo sigo atrás. Y aunque me estire, me agite y aunque intente de verdad nunca llego a él.
Y ¿viste cuando la metáfora te queda tan literal?
No logro llegar a ningún lado. Estoy tan geométrica como siempre.

Qué son estás lágrimas en un rio que no es el mío.
Que nadie las veas.
Cómo explicar lo qué no sé.
Quiero llorar todo el día y esconderme bajo mil sábanas.
De repente estás sonriendo y tu vida está llena de risas.

Los muros crecieron y no mi di cuenta. 
Cómo es que de repente todo está amurado y yo tan encerrada. 
No puedo ver. 
No sé que más hay.

Quiero irme con la corriente tan lejos.
Quiero irme.
Irse no es malo, dijo él.
Y si los finales son inconclusos tiene más dulzura.
¿Qué pasa con vos?
¿Qué pasa conmigo?

Creo que ya no existo. Y soy otra. Un día desaparecí y nadie dijo nada. Todos callaron y yo ya no estoy. Entonces esto que soy es nada para todos.
Hablo todo el tiempo de lo que creo, de lo que siento, de lo que pienso. Hablo del amor, hablo de las relaciones. Me incomodo. Y de repente estoy de vuelta en un lugar común. Soy la angustia que te paraliza. Soy la angustia que no te deja salir. Soy la angustia que te derrite los ojos. Que te come la panza. Que te agita el corazón. Soy tanta mierda metida.


La ola es cada vez más grande y yo no me siento en la punta. Giro hasta ahogarme dentro de ella. No muero, porque no puedo. Agonizo.



jueves, 14 de agosto de 2014

Lo que está mal




Conté los lunares de su brazo derecho. Dieciséis hasta lo que su remera me dejó ver. Quizás tiene más. En el hombro no conté, en su antebrazo no conté. Seguro tiene más.
Un mar de lunares rodean una cicatriz blanca como una isla. El vello no le cubre el codo. Tiene dos cicatrices más en su mano.
Ocho tengo yo en total. Desde el talón hasta la frente, suben y bajan.  Tres en la pierna derecha. Una en la panza más el ombligo. Una en cada mano. Dos en la cara casi imperceptibles.
Cuarenta y un líneas blancas de distintos grosores en el antebrazo izquierdo. Algunas más perdidas en la espalda, creo que tres. Una a cada lado de la cadera. Y un triángulo negro en las costillas izquierda.
Él tiene cuatro triángulos en su cabeza.
Somos un cuadrado. Él no lo sabe bien, yo muy bien tampoco.



viernes, 1 de agosto de 2014



Pienso en vos un montón. Pienso y lloro. No quiero llorar.

Veo la gente pasar. Ellos también piensan. No somos, sólo, nosotros los que estamos mal. Ellos también. Veo sus caras en el colectivo, veo sus caras caminar, veo que no están.

Dormimos juntos, casi cogimos.
Dijiste que nos reiríamos de lo que fuimos.
No somos nada.
Ya no me río.

¿Qué negás? ¿A quién negás?

Quiero dormir abrazada a vos como alguna vez. Pero más quiero dejarte ir.

Camino el parque una y otra vez.
Camino libros. Camino canciones.
Camino el centro de la cuidad vacío por tanta humedad.
Me transpiran las manos.
Alguien llora, no soy yo. No sos vos. Vos no estás. No podes ser vos.

Camino el sendero del parque.
Camino Tokio blues.
Camino equilibrista.
Camino pero no me acerco a nadie.

Escribo al revés. Pienso al revés.
Me acaricio el cuerpo.
Te pienso.
Lloro.

Ves, ¿Te das cuenta?
Algo no está bien.
No estamos bien.
No pensamos bien.
No somos bien.
No queremos bien.





Te doy un beso pero vos no te das cuenta.
La calesita gira y gira.
Vos estás perdido.
Las luces empiezan a brillar.
Te dejo, te vas. Nunca estuviste conmigo.